Vivimos rodeados de industrias las cuales son o deberían ser las responsables de tratar correctamente la gestión de sus residuos peligrosos. Aun así, y a pesar de los esfuerzos que poco a poco se están haciendo, la correcta gestión de estos es un tema prioritario para tratar y solucionar de inmediato debido a la gran cantidad de sustancias tóxicas y peligrosas que desprenden, afectando así tanto a personas como al medio ambiente.
Qué son los residuos peligrosos
La Agència de Residus de Catalunya define el concepto de residuo peligroso como aquellos residuos que contienen alguna característica de peligrosidad o riesgo para la salud humana y el medio ambiente. Además, destacan la importancia de la adopción de medidas de prevención, recogida y gestión específica para su tratamiento.
Clasificación de los residuos peligrosos
Para determinar si un residuo es peligroso o no, se utiliza la Lista Europea de Residuos (LER), establecida en la Decisión de la Comisión 2014/955/UE. Aun así, no hay una categorización establecida como tal para clasificar los residuos, sino que según la normativa que se escoja de referencia se clasifican de un modo u otro. Sin embargo, actualmente, la forma más común de separarlos es la siguiente:
Residuos tóxicos
Los cuales contienen sustancias químicas tóxicas para las personas y animales como pesticidas, medicamentos o productos químicos.
Residuos inflamables
Son aquellos residuos que prenden rápidamente causando incendios fortuitos. Incluyen pinturas, disolventes o aceites industriales, entre otros.
Residuos corrosivos
Se trata de residuos que pueden dañar o desgastar cualquier superficie con la que tengan contacto. Estos residuos suelen estar relacionados con ácidos.
Residuos reactivos
Son residuos que por sí mismos no son peligrosos, pero si entran en contacto con otras sustancias podrían llegar a ser muy reactivos.
Residuos explosivos
Aquí encontramos residuos que si no se gestionan correctamente podrían llegar a explotar como combustibles o pólvora.
Residuos radiactivos
Este tipo de residuos se caracteriza por emitir radiaciones como en el caso de desechos de hospitales, laboratorios e instalaciones nucleares.
Residuos electrónicos
Los desechos electrónicos contienen componentes peligrosos como el plomo o el mercurio comúnmente presentes en móviles, baterías y ordenadores entre muchos otros dispositivos.
Cómo gestionar los residuos peligrosos
La gestión de desechos peligrosos requiere tener en cuenta varias consideraciones importantes. La primera de ellas y la más importante es que únicamente el personal debidamente formado debe gestionar estos residuos, garantizando así una gestión adecuada y el cumplimiento de las normas de seguridad. Además, es importante utilizar herramientas y equipos de protección adecuados que aseguren tanto al usuario como al entorno de posibles peligros.
En segundo lugar, el almacenamiento y la manipulación de estos residuos deben realizarse en condiciones adecuadas de higiene y seguridad, durante un máximo de seis meses y sin mezclarlos con otros residuos. Tanto los pequeños productores de residuos como los grandes deben utilizar contenedores certificados y etiquetar correctamente los residuos para asegurar la seguridad del personal y su entorno.

Además, los grandes productores de residuos peligrosos, aquellos que generan al menos 10 toneladas al año, están obligados por la legislación a contar con un plan de minimización de residuos, que debe estar disponible para las autoridades competentes y ser incluido en la memoria anual de productores de residuos peligrosos. Esta memoria es un informe detallado donde se documentan las prácticas adoptadas para reducir la cantidad y peligrosidad de los residuos generados, así como los resultados obtenidos y deben presentarla los productores de residuos peligrosos, los agentes de residuos peligrosos, los negociantes de residuos peligrosos y los transportistas de residuos peligrosos. La memoria anual viene aprobada en la ley estatal de residuos (Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular) en vigor desde 2022.
El siguiente paso es la recogida de residuos peligrosos y su debido transporte. Esto debe realizarse siempre bajo condiciones controladas y con el equipo adecuado para evitar cualquier incidente. Los residuos peligrosos deben ser transportados en vehículos especializados y con la documentación necesaria que detalle el tipo de residuo, su cantidad, origen y destino final.

Una vez transportados, los residuos llegan a las instalaciones de los gestores de residuos, quienes deben tener la formación adecuada para su manejo. La manipulación de residuos peligrosos por parte de estos gestores debe seguir protocolos específicos adaptados a cada tipo de residuo, asegurando que se manejen conforme a las normas de seguridad obligatorias. La parte más importante de esta gestión es el reciclaje y la circularidad de las materias primas. Los residuos peligrosos pueden ser reciclados para obtener materias primas que se pueden reintegrar a otros procesos productivos o valorizados energéticamente, promoviendo así un modelo de economía circular. Este enfoque no solo reduce la cantidad de residuos que requieren tratamiento final, sino que también conserva recursos naturales y disminuye el impacto ambiental.
Posteriormente, los residuos peligrosos que no se pueden reciclar, pasan por tratamientos específicos según sus características como procesos de inertización que buscan reducir la toxicidad y peligrosidad de los desechos. Finalmente, cuando no es posible reciclar o valorizar los residuos, se lleva a cabo su eliminación. Los residuos peligrosos tratados son incinerados o destinados a vertederos especializados.
En Sircat somos especialistas en la gestión de residuos peligrosos. A partir de un exhaustivo proceso de análisis de los residuos peligrosos clasificamos y gestionamos los residuos de la forma más eficiente y sostenible posible.


